encuentros, vida y resurrección de Cristo, exposición de fondos del Museo Thyssen; patrocina la JMJ

“ENCUENTROS”. EPISODIOS DE LA VIDA Y RESURRECCIÓN DE CRISTO. MUSEO  THYSSEN-BORNEMISZA.

El Museo  Thyssen-Bornemisza organizará en la Sala de Exposiciones Contexto, en el Balcón-Mirador de la Planta Primera del Museo una exposición del 2 de agosto al 4 de septiembre de 2011 de entrada gratuita, con una selección de nueve cuadros de sus fondos de la Colección Permanente de Pintura Antigua. La muestra se titula “Encuentros” e ilustra diversos episodios/encuentros, de  Cristo en tres etapas de su vida. Los artistas escogidos son de distintas escuelas y épocas que abarcan desde el siglo XIV al siglo XVIII.

 

DE LA INFANCIA DE CRISTO se recoge el encuentro de “JESÚS ENTRE LOS DOCTORESde ALBERTO DURERO (1506).

JESÚS EN EL TEMPLO. Lucas 2, 41-51

41 José y María iban todos los años a la ciudad de Jerusalén para celebrar la fiesta de la Pascua. 42 Cuando Jesús cumplió doce años, los acompañó a Jerusalén.

43 Al terminar los días de la fiesta, sus padres regresaron a su casa; pero, sin que se dieran cuenta, Jesús se quedó en Jerusalén. 44 José y María caminaron un día entero, pensando que Jesús iba entre los compañeros de viaje. Después lo buscaron entre los familiares y conocidos, 45 pero no lo encontraron. Entonces volvieron a Jerusalén para buscarlo.

46 Al día siguiente encontraron a Jesús en el templo, en medio de los maestros de la Ley. Él los escuchaba con atención y les hacía preguntas. 47 Todos estaban admirados de su inteligencia y de las respuestas que daba a las preguntas que le hacían.

48 Sus padres se sorprendieron al verlo, y su madre le reclamó:

—¡Hijo! ¿Por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos buscado. Estábamos muy preocupados por ti.

49 Pero Jesús les respondió:

—¿Y por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo estar en la casa de mi Padre?

50 Ellos no entendieron lo que quiso decirles.

51 Entonces Jesús volvió con sus padres a Nazaret, y los obedecía en todo.

41 José y María iban todos los años a la ciudad de Jerusalén para celebrar la fiesta de la Pascua. 42 Cuando Jesús cumplió doce años, los acompañó a Jerusalén.

43 Al terminar los días de la fiesta, sus padres regresaron a su casa; pero, sin que se dieran cuenta, Jesús se quedó en Jerusalén. 44 José y María caminaron un día entero, pensando que Jesús iba entre los compañeros de viaje. Después lo buscaron entre los familiares y conocidos, 45 pero no lo encontraron. Entonces volvieron a Jerusalén para buscarlo.

46 Al día siguiente encontraron a Jesús en el templo, en medio de los maestros de la Ley. Él los escuchaba con atención y les hacía preguntas. 47 Todos estaban admirados de su inteligencia y de las respuestas que daba a las preguntas que le hacían.

48 Sus padres se sorprendieron al verlo, y su madre le reclamó:

—¡Hijo! ¿Por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos buscado. Estábamos muy preocupados por ti.

49 Pero Jesús les respondió:

—¿Y por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo estar en la casa de mi Padre?

50 Ellos no entendieron lo que quiso decirles.

51 Entonces Jesús volvió con sus padres a Nazaret, y los obedecía en todo.

http://www.biblegateway.com/

Jesús entre los doctores. Alberto Durero (1506).

Considerada una de las obras maestras de la colección del Museo Thyssen-Bornemisza, esta tabla de Durero está fechada y firmada con su anagrama en el libro que aparece en primer plano. Pintada en Venecia en 1506, en su original composición destacan rasgos de la pintura italiana, como la representación de las figuras de medio cuerpo, la distribución de las cabezas y el estudio de los gestos a través de la disposición de las manos que señalan el eje central del óleo donde predomina la imagen de Jesús. Durero fue el pintor más importante del Renacimiento alemán, y su producción fue un compendio de la pintura del norte y de la italiana, convirtiéndose en el principal difusor de las nuevas ideas en el norte de Europa.

 

DE SU ETAPA PÚBLICA se ofrece la mayor parte de la selección de cuadros: 

 

CRISTO EN LA TEMPESTAD DEL MAR DE GALILEA”. BRUEGHEL EL VIEJO (1596).

La gran tormenta.  Lucas 8, 22-25

22 Un día, Jesús subió a una barca con sus discípulos, y les dijo: «Vamos al otro lado del lago». Entonces partieron, 23-24 y mientras navegaban Jesús se quedó dormido. De pronto se desató una tormenta sobre el lago, y el agua empezó a meterse en la barca. Los discípulos, al ver el grave peligro que corrían, a gritos despertaron a Jesús:

—¡Maestro, Maestro, nos hundimos!

Jesús se levantó, y ordenó al viento y a las olas que se calmaran. Y así fue; todo quedó tranquilo. 25 Luego les dijo a los discípulos:

—¡Ustedes no confían en mí!

Pero ellos estaban tan asustados y asombrados que se decían: «¿Quién es este hombre, que hasta el viento y las olas lo obedecen?»

La gran tormenta.  Marcos 4, 37-40

35 Ese mismo día, cuando llegó la noche, Jesús les dijo a sus discípulos: «Vamos al otro lado del lago.»

36 Entonces dejaron a la gente y atravesaron el lago en una barca. Algunos fueron también en otras barcas.

37 De pronto se desató una tormenta. El viento soplaba tan fuerte que las olas se metían en la barca, y ésta empezó a llenarse de agua.

38 Entre tanto, Jesús se había quedado dormido en la parte de atrás de la barca, recostado sobre una almohada. Los discípulos lo despertaron y le gritaron:

—Maestro, ¿no te importa que nos estemos hundiendo?

39 Jesús se levantó y ordenó al viento y al mar que se calmaran. Enseguida el viento se calmó, y todo quedó completamente tranquilo.

40 Entonces Jesús dijo a sus discípulos:

—¿Por qué estaban tan asustados? ¿Todavía no confían en mí?

41 Pero ellos estaban muy asombrados, y se decían unos a otros: «¿Quién es este hombre, que hasta el viento y el mar lo obedecen?»

La gran tormenta.  Mateo 8, 23-27

23 Jesús subió a la barca y se fue con sus discípulos. 24 Todavía estaban navegando cuando se desató una tormenta tan fuerte que las olas se metían en la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. 25 Entonces sus discípulos fueron a despertarlo:

—¡Señor Jesús, sálvanos, porque nos hundimos!

26 Jesús les dijo:

—¿Por qué están tan asustados? ¡Qué poco confían ustedes en Dios!

Jesús se levantó y les ordenó al viento y a las olas que se calmaran, y todo quedó muy tranquilo. 27 Los discípulos preguntaban asombrados:

—¿Quién será este hombre, que hasta el viento y las olas lo obedecen?

Cristo en la tempestad del mar de Galilea.  Brueghel el Viejo (1596)

Su suave toque de pincel le valió el apodo de Velours, terciopelo. Jan Brueghel I nació en el seno de una familia de pintores y desarrolló parte de su carrera artística en Italia, donde gozó de la protección del cardenal y coleccionista Federico Borromeo, a quien perteneció una versión anterior de esta misma obra hoy conservada en la Pinacoteca Ambrosiana de Milán. Este óleo sobre cobre narra el episodio de la tempestad en el lago Tiberiades, según el cual, en una barca once de los apóstoles luchan contra el viento y las olas mientras Jesús duerme. Al fondo, en el paisaje costero, destaca el castillo dell’Ovo de Nápoles, ciudad en la que Brueghel está documentado en 1590. Jan Brueghel I realizó numerosas escenas costeras además de pinturas alegóricas, mitológicas y naturalezas muertas con flores y guirnaldas que le valieron gran reconocimiento en su época.

 

EL ENCUENTRO NARRADO EN EL EVANGELIO DE SAN JUAN EN EL QUE JESÚS CONVERSA CON LA SAMARITANA EN EL POZO DE JACOB ESTÁ NARRADO DOBLEMENTE POR DUCCIO DI BUONINSEGNA (1310-1311) Y POR EL GUERCINO(1640-1641).

La samaritana y Jesús. Juan 4, 1-30

1-3 Los fariseos se enteraron de que el número de seguidores de Jesús aumentaba cada día más, y de que Jesús bautizaba más que Juan el Bautista. Cuando Jesús se dio cuenta de que los fariseos se habían enterado de eso, salió de la región de Judea y regresó a Galilea. 4 En el viaje, tenía que pasar por Samaria. 5 En esa región llegó a un pueblo llamado Sicar. Cerca de allí había un pozo de agua que hacía mucho tiempo había pertenecido a Jacob.[a] Cuando Jacob murió, el nuevo dueño del terreno donde estaba ese pozo fue su hijo José.

6 Eran como las doce del día, y Jesús estaba cansado del viaje. Por eso se sentó a la orilla del pozo, 7-8 mientras los discípulos iban al pueblo a comprar comida.

En eso, una mujer de Samaria llegó a sacar agua del pozo. Jesús le dijo a la mujer:

—Dame un poco de agua.

9 Como los judíos no se llevaban bien con los de Samaria,[b] la mujer le preguntó:

—¡Pero si usted es judío! ¿Cómo es que me pide agua a mí, que soy samaritana?

10 Jesús le respondió:

—Tú no sabes lo que Dios quiere darte, y tampoco sabes quién soy yo. Si lo supieras, tú me pedirías agua, y yo te daría el agua que da vida.

11 La mujer le dijo:

—Señor, ni siquiera tiene usted con qué sacar agua de este pozo profundo. ¿Cómo va a darme esa agua? 12 Hace mucho tiempo nuestro antepasado Jacob nos dejó este pozo. Él, sus hijos y sus rebaños bebían agua de aquí. ¿Acaso es usted más importante que Jacob?

13 Jesús le contestó:

—Cualquiera que bebe del agua de este pozo vuelve a tener sed, 14 pero el que beba del agua que yo doy nunca más tendrá sed. Porque esa agua es como un manantial del que brota vida eterna.

15 Entonces la mujer le dijo:

—Señor, déme usted de esa agua, para que yo no vuelva a tener sed, ni tenga que venir aquí a sacarla.

16 Jesús le dijo:

—Ve a llamar a tu esposo y regresa aquí con él.

17 —No tengo esposo —respondió la mujer.

Jesús le dijo:

—Es cierto, 18 porque has tenido cinco, y el hombre con el que ahora vives no es tu esposo.

19 Al oír esto, la mujer le dijo:

—Señor, me parece que usted es un profeta. 20 Desde hace mucho tiempo mis antepasados han adorado a Dios en este cerro,[c] pero ustedes los judíos dicen que se debe adorar a Dios en Jerusalén.

21 Jesús le contestó:

—Créeme, mujer, pronto llegará el tiempo cuando, para adorar a Dios, nadie tendrá que venir a este cerro ni ir a Jerusalén. 22 Ustedes los samaritanos no saben a quién adoran. Pero nosotros los judíos sí sabemos a quién adoramos. Porque el salvador saldrá de los judíos. 23-24 Dios es espíritu, y los que lo adoran, para que lo adoren como se debe, tienen que ser guiados por el Espíritu. Se acerca el tiempo en que los que adoran a Dios el Padre lo harán como se debe, guiados por el Espíritu, porque así es como el Padre quiere ser adorado. ¡Y ese tiempo ya ha llegado!

25 La mujer le dijo:

—Yo sé que va a venir el Mesías, a quien también llamamos el Cristo. Cuando él venga, nos explicará todas las cosas.

26 Jesús le dijo:

—Yo soy el Mesías. Yo soy, el que habla contigo.

27 En ese momento llegaron los discípulos de Jesús, y se extrañaron de ver que hablaba con una mujer. Pero ninguno se atrevió a preguntarle qué quería, o de qué conversaba con ella.

28 La mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y le dijo a la gente: 29 «Vengan a ver a un hombre que sabe todo lo que he hecho en la vida. ¡Podría ser el Mesías!»

30 Entonces la gente salió del pueblo y fue a buscar a Jesús.

Cristo y la Samaritana. Duccio di Buoninsegna (1310-1311)

Esta obra de pequeñas dimensiones formaba parte de la predela de la Maestà, un impresionante altar que Duccio realizó para el Duomo de Siena. Hacia 1771, el conjunto fue desmembrado y las tablas se dispersaron para pasar, más tarde, a colecciones privadas o museos. El maestro sienés, al igual que hizo Giotto en Florencia, inició una verdadera transformación en la pintura italiana alejándose de los patrones del arte bizantino en busca de una forma de representación más naturalista. Duccio narra en esta tabla un episodio tomado del Evangelio de san Juan en el que Jesús conversa con la samaritana en el pozo de Jacob. La composición es un ejemplo de los primeros intentos de la pintura por conseguir la perspectiva en la representación.

Jesús y la samaritana en el pozo. Guercino. 1640-41.

La escena narra el pasaje del Evangelio de san Juan en el que Jesús, llegando a las puertas de la ciudad de Samaria, se sienta en un pozo, donde entabla conversación con una mujer samaritana, episodio bíblico que simboliza el tema del bautismo y la conversión por medio de la palabra. Ambas figuras ocupan la mayor parte del lienzo y, representadas de medio cuerpo en torno al brocal del pozo, se comunican mediante miradas y gestos en los que Il Guercino demuestra gran maestría. La paleta cromática es muy rica, y la calidad de la pintura se manifiesta incluso en la descripción de los paños y en la de los objetos que recoge. Al fondo, Il Guercino interpreta un paisaje de corte clasicista que aporta serenidad a la composición.


MARINUS VAN REYMERSWAELE.LA VOCACIÓN DE SAN MATEO” (1530)

Jesús llama a Mateo. Lucas 5, 27

27 Después de esto, Jesús se fue de aquel lugar. En el camino vio a un hombre llamado Mateo, que estaba cobrando impuestos para el gobierno de Roma. Jesús le dijo: «Sígueme».

28 Mateo se levantó, dejó todo lo que tenía, y lo siguió.

29 Ese mismo día, Mateo ofreció en su casa una gran fiesta en honor de Jesús. Allí estaban comiendo muchos cobradores de impuestos y otras personas. 30 Algunos fariseos y maestros de la Ley comenzaron a hablar contra los discípulos de Jesús, y les dijeron:

—¿Por qué comen ustedes con los cobradores de impuestos y con toda esta gente mala?

31 Jesús les respondió:

—Los que necesitan del médico son los enfermos, no los que están sanos. 32 Yo vine a invitar a los pecadores para que regresen a Dios, no a los que se creen buenos.

Jesús llama a Mateo. Marcos 2, 14-18

13 Después de esto, Jesús fue otra vez a la orilla del Lago de Galilea. Mucha gente se reunió a su alrededor, y él se puso a enseñarles.

14 Luego, mientras caminaban, Jesús vio a Mateo hijo de Alfeo, que estaba sentado en el lugar donde cobraba los impuestos para Roma. Jesús le dijo: «Sígueme.»

Mateo se levantó enseguida y lo siguió.

15 Más tarde, Jesús y sus discípulos estaban cenando en la casa de Mateo. Muchos de los que cobraban impuestos, y otras personas de mala fama que ahora seguían a Jesús, también fueron invitados a la cena.

16 Cuando algunos maestros de la Ley, que eran fariseos, vieron a Jesús comiendo con toda esa gente, les preguntaron a los discípulos:

—¿Por qué su maestro come con cobradores de impuestos y con gente de mala fama?

17 Jesús los oyó y les contestó:

—Los que necesitan al médico son los enfermos, no los sanos. Y yo vine a invitar a los pecadores para que regresen a Dios, no a los que se creen buenos.

Jesús llama a Mateo. Mateo 9, 9-17

9 Cuando Jesús salió de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado cobrando impuestos para el gobierno de Roma. Entonces Jesús le dijo: «Sígueme».

Mateo se levantó y lo siguió.

10 Ese mismo día, Jesús y sus discípulos fueron a comer a casa de Mateo. Allí también estaban comiendo otros cobradores de impuestos y gente de mala fama. 11 Cuando algunos fariseos vieron a toda esa gente, les preguntaron a los discípulos:

—¿Por qué su maestro come con cobradores de impuestos y con pecadores?

12 Jesús oyó lo que decían los fariseos y les dijo:

—Los que necesitan del médico son los enfermos, no los que están sanos. 13 Mejor vayan y traten de averiguar lo que Dios quiso decir con estas palabras: “Prefiero que sean compasivos con la gente, y no que me traigan ofrendas”. Yo vine a invitar a los pecadores para que sean mis discípulos, no a los que se creen buenos.



La vocación de San Mateo de Marinus van Reymerswaele (1530)

Pintor del que se tienen pocas referencias y que ha sido identificado también como Marinus Claessoon o «Moryn Claessone Zeelander». Reymerswaele toma el nombre de su ciudad natal y su pintura muestra principalmente la influencia de los pintores de su entorno seguidores del estilo de Quentin Metsys. Mientras el realismo en la descripción de los detalles recuerda a Alberto Durero, la influencia más lejana de Leonardo da Vinci se percibe en la representación caricaturesca de los personajes. Su repertorio fue muy limitado, predominando las escenas de cambistas y prestamistas representados en cuidados interiores que se han considerado un sólido antecedente de la pintura de género.

 

AERT DE GELDER, DISCÍPULO DE REMBRANDT,“CRISTO Y LA MUJER ADÚLTERA(1683)

 

¡No vuelvas a pecar! . Juan 8, 1-11

 

2 Al día siguiente, al amanecer, Jesús regresó al templo. La gente se acercó, y él se sentó[a] para enseñarles. 3 Entonces los maestros de la Ley y los fariseos llevaron al templo a una mujer. La habían sorprendido teniendo relaciones sexuales con un hombre que no era su esposo. Pusieron a la mujer en medio de toda la gente, 4 y le dijeron a Jesús:

—Maestro, encontramos a esta mujer cometiendo pecado de adulterio. 5 En nuestra ley, Moisés manda que a esta clase de mujeres las matemos a pedradas. ¿Tú qué opinas?

6 Ellos le hicieron esa pregunta para ponerle una trampa. Si él respondía mal, podrían acusarlo. Pero Jesús se inclinó y empezó a escribir en el suelo con su dedo. 7 Sin embargo, como no dejaban de hacerle preguntas, Jesús se levantó y les dijo:

—Si alguno de ustedes nunca ha pecado, tire la primera piedra.

8 Luego, volvió a inclinarse y siguió escribiendo en el suelo. 9 Al escuchar a Jesús, todos empezaron a irse, comenzando por los más viejos, hasta que Jesús se quedó solo con la mujer. 10 Entonces Jesús se puso de pie y le dijo:

—Mujer, los que te trajeron se han ido. ¡Nadie te ha condenado!

11 Ella le respondió:

—Así es, Señor. Nadie me ha condenado.

Jesús le dijo:

—Tampoco yo te condeno. Puedes irte, pero no vuelvas a pecar.

 

Cristo y la mujer adúltera. Aert de Gelder(1683)

Tras dos años como discípulo de Rembrandt, el estilo de su maestro impregnó la mayor parte de su producción tanto en el diseño de sus composiciones como en la técnica, de pinceladas empastadas, a lo que Gelder sumó su peculiar paleta cromática, elemento que aporta originalidad a su pintura. La escena de este óleo narra el episodio bíblico en el que la mujer adúltera, llorando y postrada de rodillas ante la figura de Jesús, es juzgada por los escribas y los fariseos. En un interior arquitectónico desprovisto de detalles, el numeroso grupo de personajes se ha desplazado del centro a la derecha de la composición. La tela está inspirada en otra obra de Rembrandt con el mismo tema conservada en la National Gallery de Londres.

 

DE GIOVANNI PAOLO PANINI SE MUESTRA UN PAR DE LIENZOS “LA EXPULSIÓN DE LOS MERCADERES DEL TEMPLO” Y “LA PISCINA PROBÁTICA” (1724).

 

LA EXPULSIÓN DE LOS MERCADERES DEL TEMPLO”. GIOVANNI PAOLO PANINI   (1724)

Jesús y los comerciantes del templo. Mateo 21, 12-14

12 Cuando Jesús entró en la ciudad de Jerusalén, fue al templo y empezó a sacar a todos los que estaban vendiendo y comprando cosas. Derribó las mesas de los que cambiaban dinero de otros países por dinero del templo, y también tiró los cajones de los que vendían palomas. 13 Y les dijo: «Dios dice en la Biblia: “mi casa será llamada: ‘Casa de oración’.” Pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones.»

14 Luego algunos ciegos, y otros que no podían caminar, se acercaron a Jesús, y él los sanó.

15 Los sacerdotes principales y los maestros de la Ley se enojaron mucho al ver los milagros que él hacía, y al oír que los niños le gritaban alabanzas a Jesús, el Mesías. 16 Por eso le dijeron:

—¿Acaso no oyes lo que estos niños están diciendo?

Jesús les contestó:

—Los oigo bien. ¿No recuerdan lo que dice la Biblia?:

“Los niños pequeños, los que aún son bebés, te cantarán alabanzas.”

17 Luego Jesús salió de Jerusalén y se fue al pueblo de Betania. Allí pasó la noche.

Jesús y los comerciantes del templo. Mateo.  Lucas 19, 45-4

45 Cuando Jesús entró en la ciudad de Jerusalén, fue al templo y comenzó a sacar a todos los vendedores que allí estaban, 46 y les dijo: «Dios dice en la Biblia: “Mi casa será una casa de oración”; ¡pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones!»

47 Jesús iba al templo todos los días para enseñar. Los sacerdotes principales, los maestros de la Ley y los líderes del pueblo planeaban cómo matarlo; 48 pero no podían hacer nada contra él, pues la gente quería escuchar sus enseñanzas.

Jesús y los comerciantes del templo. Mateo. Juan 2, 13-17

13 Como ya se acercaba la fiesta de los judíos llamada la Pascua, Jesús fue a la ciudad de Jerusalén. 14 Allí, en el templo, encontró a algunos hombres vendiendo bueyes, ovejas y palomas; otros estaban sentados a sus mesas, cambiando monedas extranjeras por monedas judías. 15 Al ver esto, Jesús tomó unas cuerdas, hizo un látigo con ellas, y echó a todos fuera del templo, junto con sus ovejas y bueyes. También arrojó al piso las monedas de los que cambiaban dinero, y volcó sus mesas. 16 Y a los que vendían palomas les ordenó: «Saquen esto de aquí. ¡La casa de Dios, mi Padre, no es un mercado!»

17 Al ver esto, los discípulos recordaron el pasaje de la Biblia que dice: «El amor que siento por tu templo me quema como un fuego.»

La expulsión de los mercaderes del templo de Giovanni Paolo Panini

Esta obra, firmada y fechada en 1724 en Roma, hace pareja con el lienzo titulado La piscina probática. Panini realizó varias versiones de este popular episodio extraído del Nuevo Testamento. La escena se desarrolla en la escalinata exterior del templo, ocupando el centro de la composición la figura de Cristo. Frente a la monumental arquitectura, los personajes se reúnen en distintos grupos articulando la composición, y destacan tanto por el vivo color de sus ropajes como por el movimiento que trasmiten sus gestos y posturas. El cielo, al fondo, acentúa la profundidad de la perspectiva.

 

LA PISCINA PROBÁTICA”. GIOVANNI PAOLO PANINI  (1724).

Jesús sana a un paralítico. Juan 5, 1-15

1 Tiempo después, Jesús regresó a la ciudad de Jerusalén para asistir a una fiesta de los judíos. 2 En Jerusalén, cerca de la entrada llamada «Portón de las Ovejas», había una piscina con cinco entradas, que en hebreo se llamaba Betzatá.[a] 3-4 Allí, acostados en el suelo, había muchos enfermos: ciegos, cojos y paralíticos.[b] 5 Entre ellos había un hombre que desde hacía treinta y ocho años estaba enfermo. 6 Cuando Jesús lo vio allí acostado, y se enteró de cuánto tiempo había estado enfermo, le preguntó:

—¿Quieres que Dios te sane?

7 El enfermo contestó:

—Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando el agua se mueve. Cada vez que trato de meterme, alguien lo hace primero.

8 Jesús le dijo:

—Levántate, alza tu camilla y camina.

9 En ese momento el hombre quedó sano, alzó su camilla y comenzó a caminar.

Esto sucedió un sábado, que es el día de descanso obligatorio para los judíos. 10 Por eso, unos jefes de los judíos le dijeron al hombre que había sido sanado:

—Hoy es sábado, y está prohibido que andes cargando tu camilla.

11 Pero él les contestó:

—El que me sanó me dijo: “Levántate, alza tu camilla y camina.”

12 Ellos preguntaron:

—¿Y quién te dijo que te levantaras y caminaras?

13 Pero el hombre no sabía quién lo había sanado, porque Jesús había desaparecido entre toda la gente que estaba allí.

14 Más tarde, Jesús encontró a ese hombre en el templo, y le dijo: «Ahora que estás sano, no vuelvas a pecar, porque te puede pasar algo peor.»

15 El hombre fue a ver a los jefes judíos, y les dijo que Jesús lo había sanado. 16 Entonces ellos empezaron a perseguir a Jesús por hacer milagros los sábados.

La piscina probática de Giovanni Paolo Panini

Pareja del lienzo La expulsión de los mercaderes del templo, esta obra, de la que existen varias versiones, escenifica el milagro de Jesús narrado en el Evangelio de san Juan. Panini organiza la composición en torno a varias hileras de columnas corintias de gran altura entre las cuales coloca los distintos grupos de personajes. La escena se cierra al fondo con la piscina y un pórtico tras el que se abre un cielo luminoso. En el estilo de Panini se hace patente su formación inicial en Piacenza como escenógrafo, así como el estudio de la pintura de figuras y de paisaje que perfeccionó en Roma.

LA CENA DE EMAÚS”. DE MATTHIAS STOM (C. 1633-1639).

¡Quédate con nosotros!.  Lucas 24, 13-35

13 Ese mismo día, dos de los seguidores de Jesús iban a Emaús, un pueblo a once kilómetros de Jerusalén.

14 Mientras conversaban de todo lo que había pasado, 15 Jesús se les acercó y empezó a caminar con ellos, 16 pero ellos no lo reconocieron. 17 Jesús les preguntó:

—¿De qué están hablando por el camino?

Los dos discípulos se detuvieron; sus caras se veían tristes, 18 y uno de ellos, llamado Cleofás, le dijo a Jesús:

—¿Eres tú el único en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado en estos días?

19 Jesús preguntó:

—¿Qué ha pasado?

Ellos le respondieron:

—¡Lo que le han hecho a Jesús, el profeta de Nazaret! Para Dios y para la gente, Jesús hablaba y actuaba con mucho poder. 20 Pero los sacerdotes principales y nuestros líderes lograron que los romanos lo mataran, clavándolo en una cruz. 21 Nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel. Pero ya hace tres días que murió.

22 »Esta mañana, algunas de las mujeres de nuestro grupo nos dieron un gran susto. Ellas fueron muy temprano a la tumba, 23 y nos dijeron que no encontraron el cuerpo de Jesús. También nos contaron que unos ángeles se les aparecieron, y les dijeron que Jesús está vivo. 24 Algunos hombres del grupo fueron a la tumba y encontraron todo tal como las mujeres habían dicho. Pero ellos tampoco vieron a Jesús.

 

La cena de Emaús de Matthias Stom (1633-1639).

Este lienzo describe un episodio tomado del Evangelio de san Lucas que narra cómo dos de los doce discípulos se disponen a cenar en Emaús junto a un extraño que habían encontrado en su camino al salir de Jerusalén. Jesús, tras bendecir y repartir el pan, es reconocido por ambos personajes que le observan con expresión de estupor. La escena transcurre en un interior iluminado por una vela cuya luz provoca un claroscuro que delata la influencia de la pintura de Caravaggio que Stom conoció durante su estancia en Roma en 1630. Posteriormente, el artista viajó a Nápoles, donde permaneció entre 1633 y 1639, momento en el que pinta esta tela, de la que se conocen ocho versiones.

 

OTRAS ESCENAS RELIGIOSAS DEL MUSEO DEL THYSSEN

http://www.museothyssen.org/microsites/exposiciones/2011/encuentros/

museo10.html

INFORMACIÓN TOMADA DE:

http://algargosarte.lacoctelera.net/post/2011/08/02/pintura-religiosa-madrid-durante-agosto-2011-la

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